Page 10 - reloj-010-A2003
P. 10
CONCURSO DE CUENTOS
X Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»
Primer Premio • Categoría B
Una experiencia de un refrán
Yo siendo una ña, porque me comentaron unos pa-
“guambra” (8 a riente míos que sí había trabajo, y que
10 años) escu- se ganaba bien en relación a nuestro
ché por la emi- país.
sora un refrán Me costó mucho tomar esta deci-
que decía: sión ya que lo dejaba todo. Mi hogar,
“CUANDO EL esposo e hijos, mis demás familiares.
PAN FALTA Pero miré a mis hijos que es lo
EN LA MESA, que más quiero en mi vida y tuve que
EL AMOR SALTA POR LA VEN- hacerlo.
TANA” Porque mis quejas, mi tristeza y
En ese momento no comprendí, ya mis lamentos no estaban solucionan-
sea por mi edad, y no le tomé mucha do nada.
importancia. Fue cuando tomé la fuerza o el
Al pasar el tiempo me casé (con- coraje, el valor para tomar esta deci-
traje matrimonio) un esposo estupen- sión de: “SALTAR POR LA VEN-
do y tenemos dos hijos preciosos. TANA” (Esa era yo)
Pero el sueldo de mi marido no Fue el más triste dolor… y al mis-
alcanzaba para los gastos del hogar y mo tiempo el más esperanzador con el
comencé a trabajar yo, también para cual me encontré mucho a Dios, puse
así contribuir con los gastos pero nos todo en sus manos.
sorprendió la crisis del país, donde se Fue cuando entendí aquel dichoso
puso más cara la vida. Hubo muchas refrán, qué manera de entenderlo a
manifestaciones de protesta por el suel- puro golpes de la vida… cuando lo
do del trabajador, éste se mantenía y vives en carne propia…
las cosas de primera necesidad subían. Pero ahora estoy muy contenta,
Nos vimos en una situación muy tenemos trabajo, salud y felicidad gra-
triste, muy decadente, ya que nos fal- cias a Dios, porque tengo a mi hogar en
taba: “EL PAN EN LA MESA” este país que me ha dado la oportuni-
No pude soportar esta triste reali- dad de acogerme en sus brazos, en
dad en mi hogar y comentamos con mi especial YECLA.
esposo que esto no podía seguir así. ¡A que sí valió la pena el sacrificio!
Tomé la decisión de trabajar pero Cecilia Lanche Pineda
fuera del país y escogí este país, Espa- Alfacarné
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○○
Primer Premio • Categoría C -Los zagales no se pueden que- nos a la realidad. Qué suerte, en otro
dar solos. Y además es una hora de mundo, con la inocencia propia de
viaje. su edad.
El día que la perdí No lo podía creer. La espera sería Envidiaba su situación. En esos
eterna. No podría pegar ojo en toda momentos hubiera dado lo que fuera
la noche, pero no podía ponérselo por estar en su lugar y no en el mío.
3.30 A.M. Mi madre se quedó inmóvil fren- más difícil. Nunca había visto a mi Estaba desesperado, no se lo desea-
El teléfono se te a mí, ya vestida, todavía golpeada madre con esa cara, parecía como si ría ni a mi peor enemigo. La incerti-
incrustó como por la dureza del momento. Entre un peso enorme hiciera caer todas dumbre me consumía y la angustia
aguijón que pe- sollozos consiguió escupir sólo dos sus facciones, era un panorama de- se apoderaba de mí por momentos.
netra poco a palabras: “TU HERMANA” solador.
poco en la piel, Un silencio ensordecedor inva- Mi padre se encontraba ya en el 5.30 A.M.
punzante… dió el instante. Fueron segundos, coche, mi madre terminó de coger El teléfono no sonaba y conti-
No podía incluso décimas lo que pareció durar las cuatro cosas que le faltaban. nuaba sin saber nada. No podía ha-
ser nada bueno horas, cuando continuó diciendo: está Cuando me di cuenta ya no esta- blar con nadie, pues, a estas horas
a esas horas. Mi madre lo cogió. en el hospital. Ha sido un accidente ban. La soledad del momento me todo el mundo dormía. Continuaba
Sólo se distinguía un susurro en la de coche yendo a Alicante. daba un zarpazo, sólo cabía esperar. solo, o lo que es peor, solo conmigo.
oscuridad de la noche, no reacciona- Intenté asimilar los aconteci- De repente sonó el teléfono. No
ba. Todavía inmóvil por el sobresal- mientos uno por uno y ordenarlos, 5.00 A.M. dio tiempo a terminar el primer tono.
to, distinguí unos pasos rápidos, vo- cosa que me llevó varios minutos. Una hora y media, se dice pron- Contesté exaltado.
ces. Me preparaba para lo peor mien- Corrí a mi habitación, me vestí, y to. Se hizo eterna, los segundos pa- -¡Mamá! –grité confuso.
tras mis músculos iban desengarro- cuando terminaba apareció mi pa- recían minutos, los minutos horas y -Si- consiguió gemir con voz
tándose uno a uno y muy lentamen- dre. las horas días. Y entre tanto, todavía seca. Todavía no sabemos su estado.
te. -Vuelve a acostarte.-dijo con voz no sabía nada. Un conductor borracho cruzó la me-
Cuando al fin conseguí reaccio- seca. Subí a la habitación de mis her- diana. El choque fue frontal y los dos
nar, me levanté. -¿Por qué? -Contesté confuso. manos, dormían tranquilamente, aje- conductores fallecieron en el acto.
10

