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CONCURSO DE CUENTOS



                 X Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»



          Primer Premio • Categoría B



          Una experiencia de un refrán


                             Yo siendo una  ña, porque me comentaron unos pa-
                          “guambra” (8 a  riente míos que sí había trabajo, y que
                          10 años) escu-  se ganaba bien en relación a nuestro
                          ché por la emi-  país.
                          sora un refrán    Me costó mucho tomar esta deci-
                          que    decía:   sión ya que lo dejaba todo. Mi hogar,
                          “CUANDO EL      esposo e hijos, mis demás familiares.
                          PAN FALTA         Pero miré a mis hijos que es lo
                          EN LA MESA,     que más quiero en mi vida y tuve que
         EL AMOR SALTA POR LA VEN-        hacerlo.
         TANA”                              Porque mis quejas, mi tristeza y
            En ese momento no comprendí, ya  mis lamentos no estaban solucionan-
         sea por mi edad, y no le tomé mucha  do nada.
         importancia.                       Fue cuando tomé la fuerza o el
            Al pasar el tiempo me casé (con-  coraje, el valor para tomar esta deci-
         traje matrimonio) un esposo estupen-  sión de: “SALTAR POR LA VEN-
         do y tenemos dos hijos preciosos.  TANA”  (Esa era yo)
            Pero el sueldo de mi marido no  Fue el más triste dolor… y al mis-
         alcanzaba para los gastos del hogar y  mo tiempo el más esperanzador con el
         comencé a trabajar yo, también para  cual me encontré mucho a Dios, puse
         así contribuir con los gastos pero nos  todo en sus manos.
         sorprendió la crisis del país, donde se  Fue cuando entendí aquel dichoso
         puso más cara la vida. Hubo muchas  refrán, qué manera de entenderlo a
         manifestaciones de protesta por el suel-  puro golpes de la vida… cuando lo
         do del trabajador, éste se mantenía y  vives en carne propia…
         las cosas de primera necesidad subían.  Pero ahora estoy muy contenta,
            Nos vimos en una situación muy  tenemos trabajo, salud y felicidad gra-
         triste, muy decadente, ya que nos fal-  cias a Dios, porque tengo a mi hogar en
         taba: “EL PAN EN LA MESA”        este país que me ha dado la oportuni-
            No pude soportar esta triste reali-  dad de acogerme en sus brazos, en
         dad en mi hogar y comentamos con mi  especial YECLA.
         esposo que esto no podía seguir así.  ¡A que sí valió la pena el sacrificio!
            Tomé la decisión de trabajar pero  Cecilia Lanche Pineda
         fuera del país y escogí este país, Espa-  Alfacarné

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         Primer Premio • Categoría C                                        -Los zagales no se pueden que-  nos a la realidad. Qué suerte, en otro
                                                                          dar solos. Y además es una hora de  mundo, con la inocencia propia de
                                                                          viaje.                          su edad.
          El día que la perdí                                               No lo podía creer. La espera sería  Envidiaba su situación. En esos
                                                                          eterna. No podría pegar ojo en toda  momentos hubiera dado lo que fuera
                                                                          la noche, pero no podía ponérselo  por estar en su lugar y no en el mío.
                          3.30 A.M.         Mi madre se quedó inmóvil fren-  más difícil. Nunca había visto a mi  Estaba desesperado, no se lo desea-
                          El teléfono se  te a mí, ya vestida, todavía golpeada  madre con esa cara, parecía como si  ría ni a mi peor enemigo. La incerti-
                          incrustó como   por la dureza del momento. Entre  un peso enorme hiciera caer todas  dumbre me consumía y la angustia
                          aguijón que pe-  sollozos consiguió escupir sólo dos  sus facciones, era un panorama de-  se apoderaba de mí por momentos.
                          netra poco a    palabras: “TU HERMANA”          solador.
                          poco en la piel,  Un silencio ensordecedor inva-  Mi padre se encontraba ya en el  5.30 A.M.
                          punzante…       dió el instante. Fueron segundos,  coche, mi madre terminó de coger  El teléfono no sonaba y conti-
                               No podía   incluso décimas lo que pareció durar  las cuatro cosas que le faltaban.  nuaba sin saber nada. No podía ha-
                          ser nada bueno  horas, cuando continuó diciendo: está  Cuando me di cuenta ya no esta-  blar con nadie, pues, a estas horas
         a esas horas. Mi madre lo cogió.  en el hospital. Ha sido un accidente  ban. La soledad del momento me  todo el mundo dormía. Continuaba
         Sólo se distinguía un susurro en la  de coche yendo a Alicante.  daba un zarpazo, sólo cabía esperar.  solo, o lo que es peor, solo conmigo.
         oscuridad de la noche, no reacciona-  Intenté asimilar los aconteci-                               De repente sonó el teléfono. No
         ba. Todavía inmóvil por el sobresal-  mientos uno por uno y ordenarlos,  5.00 A.M.               dio tiempo a terminar el primer tono.
         to, distinguí unos pasos rápidos, vo-  cosa que me llevó varios minutos.  Una hora y media, se dice pron-  Contesté exaltado.
         ces. Me preparaba para lo peor mien-  Corrí a mi habitación, me vestí, y  to. Se hizo eterna, los segundos pa-  -¡Mamá! –grité confuso.
         tras mis músculos iban desengarro-  cuando terminaba apareció mi pa-  recían minutos, los minutos horas y  -Si- consiguió gemir con voz
         tándose uno a uno y muy lentamen-  dre.                          las horas días. Y entre tanto, todavía  seca. Todavía no sabemos su estado.
         te.                                -Vuelve a acostarte.-dijo con voz  no sabía nada.             Un conductor borracho cruzó la me-
            Cuando al fin conseguí reaccio-  seca.                          Subí a la habitación de mis her-  diana. El choque fue frontal y los dos
         nar, me levanté.                   -¿Por qué? -Contesté confuso.  manos, dormían tranquilamente, aje-  conductores fallecieron en el acto.
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