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CONCURSO DE CUENTOS



                 X Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»



            Los recuerdos se disparan fluyen-  ble, y tenía que esperar impaciente la
         do a su mente como el agua de un  llegada de un varón practicando con la
         manantial, y comienza a contar una  pared.
         historia de lo más melódica.       Recuerdo cuando, acompañaba a
            -Nací entre danzas, música y le-  Ale desde la universidad hasta nuestro
         yendas que caracterizaban a lo que fue  centro de cultura, agarrados de la mano,
         un pueblecito. Todavía hoy, con mu-  saltando, tarareando canciones infan-
         chos años más, recuerdo sus típicas  tiles. ¡Fueron tantas las escapadas! Lo
         canciones.                       pasábamos genial con nuestras inven-
                                          ciones: salto desde mesa con giro,
            Se puso a tararear con suavidad el  caída, barridita y espejo…
         “salga usted”, “cantaré” y “mírala cara  Pero también nuestros genios eran
         a cara”.                         muy fuertes, en ocasiones incompati-
            -Tras mi comunión pisé esta tierra.  bles hasta el punto de no poder mante-
         Así cambió todo. ¿Qué es el pasodo-  ner una estabilidad.
         ble? Y,  ¿las sevillanas? Fue un choque
         cultural muy fuerte y tuve que amol-  -Pero… ¡fue tu novio? – pregunta
         darme a otra forma de vida.      Facundo.
            Aprendí a bailar folklore, lo que  -No, es curioso, muchos pensaban
         me resultó muy excitante. Iba como  lo mismo. Yo salía con un chico y éste,
         loca, nutriendo mi sabiduría a expen-  desconfiando de mi pasión por el tan-
         sas del corazón. Eran puros y cálidos  go, fue a la iglesia, y al no encontrar-
         mis deseos. Pero nada es para siempre,  me, le preguntó Ale:
         y el grupo fue al caos.            -¿Vos  sos su novio? –Y Ale le
            Después, al salir del trabajo, trans-  respondió con guasa:
         formándome de niña a mujer, paseaba  -¡No! Su novio es un boludo al que
         por una plaza, pensando cómo volver.  no le gusta el tango –. Y así tantas,
         Poco a poco escuché música, murmu-  tantas cosas.
         rar, carcajadas… Me detuve al ver
         salir un hilo de luz brillante y colorida  Llegó la hora de nuestro debut. Y
         por un portón de madera de una parro-  de elegir pareja…
         quia. Fue entonces cuando, ahí, me
         apoyé inmóvil, vi  jóvenes bailando  Al marcharme a Sevilla, llamé por
         como nunca antes,  una mujer se en-  teléfono al elegido, y sin dejar que
         volvía en el cuerpo de su pareja, acari-  mediara palabra le dije…”Cristian, en  Señor, hago un desafío al tiempo, al  interior de un gato de peluche. Poemas
         ciando bajo su ropa sus hombros, sus  primer lugar te cuento que estoy muy  olvido, que nunca, pero nunca, me  olvidados, dibujos repasados, ideas
         manos… Éste la manejaba con suavi-  triste por no haber tenido el valor de  olvide. Porque para seguir viviendo  realizadas. Miradas lejanas, caricias
         dad mientras, en cada gancho, besaba  decirte lo que siento. Traté y traté de  hay que tener una meta, un por qué. Mi  borradas; gestos que ahora son de otra.
         su pelo; en  cada paso básico, le susu-  expresarme, pero no pude.  razón será estar cerca de ti y bailar  Besos distintos, lágrimas… la per-
         rraba “te amo”; en cada barrida la  Este año fue muy fuerte para mí,  como nunca antes alguien ha sentido  sona por la cual más lágrimas he derra-
         dejaba rozar sus piernas; en cada caída  con experiencias nuevas, odios, celos,  el tango.       mado. Como ahora, muchos años más
         la sujetaba con firmeza, en los giros la  cariños, desengaños. Tener que decir                   tarde.
         lanzaba con violencia, deteniéndola  adiós a tanto esfuerzo me hace una  Facundo está emocionadísimo con  Un camino con dos bifurcaciones
         bruscamente y volviendo a besarla  herida en el corazón.         la historia y, ella le sigue contando  tan dispares y lejanas.
         trágicamente.                      Al venir, no veía la hora de irme,  hechos.
            Quedé asombrada, encantada de la  no quería hablar con nadie, deseaba                           Al tiempo recibí una carta que
         situación.                       odiar esto, pero no pude. A veces me  Una noche, tras bailar en la plaza  decía: “Muchacha ojos de papel, no sé
            De pronto, un chico se me acercó y  sentía muy mal, necesitaba ser fuerte  del pueblo, llegando la hora de los  como empezar esta carta; quizá di-
         dijo:                            para seguir, una mano que me dijera,  fuegos artificiales, estábamos sobre el  ciendo hasta luego, no adiós, sino has-
            -¡Hola!, soy Ale. ¿Te gusta el tan-  ¡vamos, la vida sigue! Y sabes, en ti  pasto, juntos, y formalizamos el jura-  ta luego; porque no quiero vivir con
         go? –Yo le dije -sí. Y él añadió - ¿Ves  encontré una gran persona dispuesta a  mento de que, cuando estuviéramos  recuerdos, sino con una esperanza, la
         a ese petiso y morocho, el de rizos…?  todo, con sinceridad y amor, sin tram-  lejos el uno del otro y viéramos estre-  esperanza de volver a verte.
         Es el profesor, Pedro. ¡Pará un cachi-  pas. Pensé abandonar todo, pero estu-  llas multicolores en el oscuro cielo,  Te extraño y no pensés que te voy
         to!, te lo presento –y así fue.  viste siempre presente.         nos recordaríamos.              a olvidar, porque no lo haré, te llevo
            Me comentó que practicaban en   Estoy orgullosa de ti, feliz de  Aún hoy, al ver  castillicos, mi  presente siempre en el corazón.
         ese salón, que era un proyecto para  haberte conocido. Te doy gracias por  mente se traslada a esos mágicos ins-  En este momento me gustaría de-
         formar a jóvenes al profesorado de un  tu paciencia. Sé que fui algo alocada,  tantes.           cirte tantas cosas que… ya no impor-
         grupo próximo y que era subvencio-  orgullosa y posesiva.         Si pudiera volver a aquellos años,  tan.
         nado por el Estado. Esa noche tuve que  Me gustaría haber podido abrazar-  estaría más con él, aunque era imposi-  Supongo que fue mejor que termi-
         marchar pero, era accesible, lo cual me  te con todas mis fuerzas y decirte ¡no  ble, me los impedían. Hubiese dejado  nara así. De haber estado no te hubiera
         permitió iniciarme.              me dejes nunca!                 que mis sentimientos fluyeran, retra-  dejado ir por nada del mundo.
            De compañeros pasé a tener ami-  Te amo. Triunfa en la vida, vívela  yéndome menos. Me hubiese revela-  Acá comenzó el invierno, los días
         gos, Ale en especial, el cual se enfada-  lo mejor que puedas, hay una sola. Te  do con imponencia.  son más cortos y más fríos, me falta el
         ba cuando por error pronunciaba  el  voy a extrañar mucho. Pero el destino                       sueño, las cosas sin ti no son igua-
         nombre de otro al bailar. Unos venían,  es así.                    Cuántas cartas de amor; poemas,  les…”
         otros iban desapareciendo y así deci-  Me quedan mil cosas por decir-  ideas, dibujos. Miradas, caricias, ges-
         dimos seguir una hermosa selección  te… Quizá así sea mejor”.    tos. Besos, sentimientos… “cariño”.  Tras la carta estaba escrita nuestra
         de bailarines. Solía llegar corriendo a                            Cartas perdidas en la mudanza,  canción: “Muchacha ojos de papel,
         las clases, pues mi horario era inesta-  Colgué  y cerrando los ojos pensé;  siendo transportadas, ocultas, en el  ¿dónde vas?, quédate hasta el alba…”
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