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CONCURSO DE CUENTOS
X Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»
–Facundo está inmóvil y sigue escu- sible; lucha, aunque el enemigo pa- Acordate que, cuando pero te pero se desanimó al ver que a todos
chando… rezca invencible; soporta los golpes, sientas, es cuando todo va a mejo- decías no.
-Pero… ¡Sabes! La vida es este ahora, aunque sean dolorosos, como esos rar. Cuando más intensa es la oscu-
no mañana, lo eterno termina ya. Mi que son capaces de transformar el ridad de la noche, más cerca está el Llega la parada de Facundo, este
amigo Gustavo solía escribirme cartas veneno en medicina. Así lograrás tus amanecer.” abrazándola y sin despedirse pre-
como ésta. objetivos. Sólo cuando en tu corazón gunta:
nazca el desafío, podrás ingresar en el El gentío permanece despierto -¿Cuál es tu nombre, dulce dama?
Ella sacó del diminuto bolso una camino de un triunfo sólo tuyo que para escuchar. -Lucía-. Y se baja con la mente confu-
carta, dejándola en manos de Facun- consolidará la base de tu futuro. Exa- Ella presiente que un viajero no sa pensando… “Cristian, mi viejo”.
do. Esta decía así: mina tu conciencia, cambia lo malo y puede aguantar el no interrumpir,
“Hermana querida, te saludo des- mejora lo bueno. Llegarás a ser una mira al asiento de atrás y una señori- Pasados unos días, ojos de papel
de la tierra de los recuerdos, esos que triunfadora. ta le dice: siguió teniendo en mente a la chica,
se sienten tan lejanos y que formaron Yo soy igual que una estrella del -Sabe, mi padre anduvo por el la cual le invitó a su casa para
parte de una historia de tangos, cielo, que por más que brille y sea la mismo centro hace unos treinta años, reencontrarse con Emiliano.
milongas, canciones que encierran más hermosa, está sola, apartada aprendiendo a bailar lo mismo. Lentamente abre los ojos, viendo
nostalgias. para destacar su luz. Yo, con mi -¡Sí!, también daban clases de por una ventanita un hilo de brillo, la
No imaginas las ganas de verte montón de desengaños, sigo la lu- macramé, manualidades, guitarra… luz se hace clara. Cree oír de una voz
que me perturban. Hace poco que te cha. No sabes la vieja y cansada -¡Ah, si! Comenzó aprendiendo varonil:
fuiste, pera a la vez tanto, que parece imagen que me devuelve el espejo. a tocar la guitarra. -¿Dónde vas, princesita?
solo un sueño que estuvieras a nuestro Pero no me dejaré derrotar, no te -¡Guitarra! Siempre deseé apren- -Volveré a la ciudad, a casa.
lado. Espero que escribas, que nos fallaré. der. Solían enseñarme Cristian, Gus-
cuentes cosas sobre tu nueva vida, tus Aunque la verdad, mi ánimo no tavo y un chico del pueblo. Poco a poco ese lugar fue adqui-
amigos, tus sueños. está muy bien. Siento una gran an- -Veo que le gusta la guitarra. Por riendo un aspecto frío. La alegría se
Tu imagen sigue viva entre noso- gustia por un montón de cosas. Hace cierto, ¿usted es la señora que toma- había transformado en tristeza a la
tros, todavía me parece verte entre la poco escapé de la escuela por una ba una copa en “La Estrella?” hora de la despedida -¡Adiós
gente, cuando bailo poseído por la ventana, arriesgando mi vida, mi -Sí, pero por favor, tutéame. Emiliano!- susurró ojos de papel -
magia del tango, cuando siento el futuro, mi carrera y sobretodo des- -¡Perdón! Soy la guitarrista de la ¿Volveremos a vernos algún día?-
ronroneo de un bandoneón que respi- truyendo la confianza de los que banda, heredé la afición y el talento Pero no ocurrió.
ra con el alma arrabalera. Como aque- creían en mí. Estaba borracho, amar- gracias a mi padre. Y la observé Y aunque no pudo verlo, estuvo
llos que bailábamos, sin que nos im- gado por las cosas que me habían porque su cara me resulta conocida. segura de que su hija le recordaría,
portaran las miradas que posaban estado afligiendo en lo más profun- -¡Vaya! En este mismo trayecto que tiene una amiga en la lejanía,
adormecidas sobre nosotros, los re- do del alma… conocí a un chico de mi barrio de que piensa que no vale la pena vol-
beldes; sin entender que el tango no se En este tiempo de malestar, caí manera graciosa. Yo solía salir co- ver cuando todo cambia.
piensa, sino se siente, se sufre y disfru- en el límite de la indisciplina. Si- rriendo de clase hacia la estación, sin
ta, como si fuera parte del cuerpo. guiendo con el drama, mi novia me cambiarme, llevando el pelo recogi- La despierta un susurro en su telé-
La vida me mostró que el tango dejó, me dejó por la simple causa de do, unos pantalones deportivos y za- fono móvil -“Hola, me encuentro en el
lastima, perturba, apasiona… que sus anhelos sobre la vida termi- patos altos de charol. Una noche barrio de Santa Cruz, a espaldas de la
Tu fantasma rondará por siempre, naron por ser distintos a los míos. hubo atrasos, y nerviosa, pues me Giralda, en un anónimo y triste atarde-
en esos lugares, donde te desplegabas También la tragedia tocó a dos de esperaban con reloj en mano, pre- cer de domingo, como todos los
con la sensual apariencia de flotar en mis mejores amigos, ruego a Dios gunté al chico de al lado la hora, atardeceres con tu ausencia. Perdién-
el aire, voluptuosa, lánguida. Las pa- por ellos. mientras noté que no dejaba de mirar dome continuamente entre colores,
redes aún hablan de una chica peli- Pero bueno, estamos bien; se- mis zapatos. Sonriente le expliqué lo olores, y ante todo, entre un silencio
rroja que bailaba con el sentimiento guimos en la escuela, pensando en que hacía y se mostró interesado, lo inaudito. Las laberínticas callejuelas
de una porteña bacana que nació en el la universidad y en el trabajo. La animé y convencí a que aprendiera semejan mi estado de ánimo. La luz de
arrabal. situación económica está dura pero guitarra. Y así entablamos amistad. los faroles ya ilumina más que la
Ni la distancia, ni los años impedi- tengo la esperanza de que todo vaya Nos veíamos en los descansos y me agónica luz solar, que imprime som-
rán que recordemos, no con una lágri- a mejorar, ya que la esperanza es la acompañaba hasta casa dándome cla- bras en mi mente…”
ma, sino con una sonrisa como se semilla del futuro, y la fuente de la ses teóricas de música mientras yo, -Disculpe señora, estamos aterrizan-
recuerda a los que se quieren. Esa fuerza para continuar la lucha con- le representaba con los dedos los do, ¿tiene bien colocado el cinturón?
sonrisa que hace brillar tus ojos igual tra la máquina brutal de los proble- pasos de tango. Mantuve contacto
que una estrella del cielo de Buenos mas. durante años con él, con mi amigo “Y tú, Emiliano” sigues yendo a la
Aires, iluminando tu cara. Saluda a tu gente y diles que Emiliano. Estrella, hasta que las luces se pren-
Siempre quise hablar con vos so- lejos, muy lejos, hay personas que te -¿Emiliano? ¡Emiliano se llama den, la gente se va. Aunque sabes, que
bre esas reacciones que llenan tus quieren con fuerza, que en el fin del mi padre! Y cuenta algo parecido. ella no volverá.
ojos de tristeza. mundo te esperan con los brazos Hoy fue a verme y me dijo que te iba Esther Marco Azorín
Sueña, aunque el sueño sea impo- abiertos. a dedicar e invitar a bailar una pieza, E.S.P.A. IV
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