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CONCURSO DE CUENTOS



                XI Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»



          Primer Premio • Categoría B


          Las aventuras y desventuras


          de Máximo y Dorotea



                               Yo les voy  se le quedó.
                          a contar una histo-  Pero como nunca falta un roto para un
                          ria que ha sido real.  descosido, encontró un novio que también
                          Fue la vida de una  tenía un ojo “curro” y se juntaron los dos. En
                          muchacha que no  seguida se casaron y fueron felices.
                          hacía nada más que  Él  tenía unas pocas fincas y una casa en
                          soliviar, siempre  el campo, y allí se fueron a vivir. Tenían
                          estaba pendiente de  algunas gallinas y conejos, para su gasto,
                          los demás y no te-  tenían huevos frescos y cuando las gallinas
         nía ganas de trabajar. Cuando se hizo un  se le quedaban “lluecas” las ponían a empo-
         poco mayor no sabía hacer nada.  llar. Cuando iban a nacer los pollos, les daba
            Un día estaba detrás de la persiana, pues  trigo con vino y pan para que las “lluecas”
         era su mayor ilusión, vino un vecino y la  tuvieran calor y fuerza para poderlos sacar
         apaño, le tiró una piedra y fue derecha a la  adelante.
         nariz, se le quedó la cara toda machacada y  Un día Dorotea se puso a darle sopas y
         desfigurada.                     tragos de vino a una “llueca” y como era la
            Era época de vendimia y la mandó su  primera vez, no estaba al corriente y la embo-
         madre a por el pan, era todavía medio oscuro,  rrachó, la gallina se puso medio loca y le dio
         también había mucha niebla, pues no se veía  por brincar. La pobre Dorotea no la podía  arregló, un poco justo le estaba pero así paso.  cuadrados le salieron “rebisculados”.
         nada. Cuando iba a llegar a una esquina  sujetar y poniéndole un pañuelo en la cabeza  Pero cuando sacó el gorro estaba pardo de  Intentó colocarlos y aquello no casaba ni
         empezó a oír unos gruñidos raros, no sabía lo  jugaron a la gallinita ciega hasta que la pudo  verdad y en ese momento no sabía qué cami-  venía bien y todo eran arrugas y pliegues,
         que venía por allí. Al volver la esquina se  coger. Esta vez los pollos salieron calientes  no tomar, pero se le ocurrió una idea para  aquello quedó fatal.
         vino a chocar con un marrano, de los de  de verdad.              solucionarlo. Fue al sartenero y cogió una  Su marido antes de irse a trabajar le dijo:
         cuatro patas, que la dejó pisoteada y toda  Poco a poco empezaron a crecer y cuan-  sartén por el mango, negra de verdad, la pasó  “haz para comer un potaje de garbanzos, que
         llena de mierda del pobre animal. Perdió  do se hicieron grandes resultó que uno de  por el gorro que se le quedó de un negro  estoy mucho tiempo sin comer”.
         hasta el conocimiento y no se acordaba de  ellos era muy “arrufaldao” y buscaba los  especial y ya Maximino se pudo marchar a la  La mujer puso la olla de barro en la
         nada. Los que fueron a socorrerla no sabían  descuidos para poder tirarse encima.  Bajada de la Virgen.  lumbre y los puso a cocer. Le salieron un
         por donde agarrarla.               Un día estaba Dorotea agachada, cam-  Iba chulo de verdad, con su gorro tan  poco duros y no se podían masticar. Se los
            Entre aquella oscuridad, al tocarle, abrió  biándole el agua, y la pilló descuidada. Se le  negro, pero cuando llegaron al Castillo se  metieron en la boca, media vuelta y a tragar.
         los ojos y se le volvieron a cerrar de la peste  tiró a la cara y ¿dónde creen que le vino a  puso a llover y a nevar y el pobre no se podía  Ya por la tarde se puso los pantalones
         que llevaba encima, que no se podía aguan-  picar?, pues a lo más grande que encontró, la  imaginar las consecuencias que aquello le  para irse a engavillar y de tanto agacharse los
         tar. Fue la impresión tan grande que el ojo se  nariz, casi se queda con la mitad. Entonces  iba a acarrear. Conforme iban bajando, cada  garbanzos se pusieron a explotar. De tantos
         le hizo hacia atrás y parecía que miraba al  Dorotea cogió al pollo por el cuello y se lo  vez llovía más, y la cara se le puso negra de  disparos y calentar las almorranas se le salie-
         plato y miraba a las “tajás”.    retorció, creyendo que estaba muerto lo echó  verdad. Llegó un momento en que no veía  ron y con los pliegues y costuras de los
            Mientras, su madre, impaciente porque  en un cacharro y puso agua a hervir para  nada, se fue para su casa y en qué se vio de  pantalones, todo se le rozó.
         no llegaba, no sabía qué hacer, finalmente  escaldarlo y quitarle las plumas. Al caerle el  llegar al portal, llamó a la puerta y nadie lo  Para llegar a su casa hay que ver lo que
         salió a buscarla y se encontró con el pastel.  agua caliente encima, el pollo resucitó y salió  reconoció. Pero gracias al ojico bizco, que lo  pasó, por fin llegó, y se tendió en el catre boca
         Con unos olores tan fuertes que no la pudo  dando saltos como el gallo de Amorós, caca-  entreabrió, su mujer lo reconoció y le dijo: “pasa  abajo para que lo pudiera lavar su mujer.
         reconocer, se pueden hacer una idea de cómo  reando y sin plumas, pero sin parar de correr y  Maximino, que te voy a lavar esos “negrores”  Cuando ya estaba limpio, se puso a curarle
         quedó esa mujer.                 hasta que llegó la noche no lo pudieron pillar, a  que no sé si se quitarán. Ya se puso a restregar  con vinagre y sal. Cuando le puso el algodón
            El marrano se había escapado del mata-  la “tenta maruja” lo pudieron alcanzar.  y como el hombre tenía la cara pintada de  encima dio un salto tan grande que la barriga
         dero y no paraba de correr y gruñir, hasta que  Con estas trapisondas que le tocó pasar  viruela se le quedó “arrodalá”.  empezó a explotar y fueron saliendo los
         llegaron los que lo iban buscando, le echaron  a la  pobre Dorotea no le quedó tiempo para  Ya se pasaron las fiestas y de nuevo se  garbanzos sin parar. Salían con tanta fuerza
         una red encima y así lo pudieron coger.  más. Y ya llegó el siete de diciembre y  fueron al campo, la mujer se puso a remendar  que agujerearon la pared.
            Pasó un tiempo y Dorotea, que así se  Maximino, su marido, le pidió la ropa para  para ponerle unas culeras al pantalón. Nunca  Y aquí acaba la historia de esta pareja que
         llamaba la muchacha,  mejoró de todas sus  vestirse de “tiraor”. Cuando se probó el traje  se las había visto tan gordas y no sabía como  pasó tantas calamidades.
         heridas, menos de una, parecía que miraba al  había engordado un poco y se le “esclató”, le  cortar los parches que le iba a colocar, se  Dolores Sierra García
         norte y miraba al sur del ojo tan “curro” que  dio un pespunte en la máquina y ya se lo  puso manos a la obra y en vez de cortarlos  Nivel IB



















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