Page 10 - reloj-018-A2011
P. 10
CONCURSO DE CUENTOS
XVIII Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»
Primer Premio • Categoría B
Recuerdos de una vida
Ayer estaba brada pensando cómo se podía ver el
sola en casa, y mar desde tan lejos. Otras veces conta-
me dispuse a re- ba que por las sierras de Salinas y El
cordar a mi pa- Serral, tiempo atrás, vivió un bandole-
dre, y algunas de ro, «Jaime el Barbudo» y su banda, y
las cosas que me que por las noches bajaban de la sierra a
contó cuando yo la hondonada, a las casas de la gente adi-
era pequeña. nerada, y les robaban; luego se repar-
Él nació en el tían el botín entre ellos, y también ayu-
año 1910 en Yecla, en la calle San Pas- daban a los pobres, pues por aquellos
cual. Físicamente era de estatura baja, años había mucha miseria.
el pelo lo tenía liso de color castaño, lo Más tarde, en su adolescencia, mi
llevaba siempre peinado hacia atrás. Su padre decía que en verano su familia y
cara era redonda, con los ojos azul cla- él se iban a pasar unos días a Alicante a
ro, la nariz grande, la boca mediana y la playa, su medio de trasporte era un caba otro, hablaba con el forestal, y éste poco, su cuerpo y su mente, se fueron
con los labios gruesos; sus manos pe- carro y un caballo. El viaje duraba va- le decía «Vente conmigo al monte de El deteriorando y llegó la demencia senil;
queñas, y llevaba un reloj en el bolsillo. rios días, cuando les sorprendía alguna Serral, que vamos a plantar pinos». Y él años duros los que pasamos toda la fa-
Sus andares resultaban graciosos, y le tormenta, se refugiaban en algún case- se iba. Todos estos trabajos eran duros, milia cuidándole y viendo cómo iba ol-
acompañaba siempre su bastón de puño río que encontraban en el camino. Una pero así fue su vida laboral. vidándonos, no nos conocía ya; a mi
plateado. vez que habían llegado, se hospedaban Cuando se jubiló pasó unos años madre que estaba todo el día con él le
En cuanto a su personalidad, decir en una posada y se bañaban, se reco- buenos, le gustaba mucho andar, todas decía. ¿Tú quién eres?
que tenía un carácter agradable, simpá- rrían sus calles y plazas e iban a alguna las mañanas salía de casa temprano y se Para terminar os diré que en unas
tico, risueño, inquieto; le gustaba mu- corrida de toros, pues a mi padre le gus- hacía varios kilómetros; por las tardes cuantas hojas no se puede hablar de toda
cho la poesía, los toros, el teatro, el cam- taba mucho la fiesta taurina. se iba al Hogar del Pensionista, a pasar una vida, yo he tratado de plasmar algo
po, la playa y era muy dado a los refra- Así pasó el tiempo y llegaron los un rato con los amigos; pero esta época de ella.
nes. años anteriores a la Guerra Civil, por no duró mucho, pues el trabajo duro en
La infancia y la adolescencia las entonces conoció a mi madre. Aquellos el campo lo agotó y le pasó factura a sus Dolores Díaz López
pasó en el campo, en «la casa de Spu- años fueron difíciles, pues sin tener ni huesos, y fue perdiendo la salud. Poco a Taller de lectoescritura C
che», que estaba en la carretera de Pi- manifestar ideas políticas, le persiguie-
noso, antes de llegar a la pedanía de Ras- ron para darle «el paseo» como a Lor-
pay. Allí fue feliz con sus padres y sus ca; él se tuvo que esconder si no lo lin- NUESTRO ILUSTRADOR
hermanos. El dueño de la finca era una chaban. Después llegó la Guerra y se fue
Este año hemos tenido la fortuna de contar con la colaboración de un ilustrador de la
persona buena y cariñosa, vivía en Va- al Frente, pasaron tres largos años lu-
casa. Se trata de José Ignacio Puche Rubio, Iñaki, alumno de aula Mentor que entre otros
lencia y cuando venía al campo llama- chando, y por fin acabó. Llegó la post-
cursos ha realizado el de Ilustración Digital.
ba a mi padre que, entonces era un chi- guerra y, pasados algunos años, mi pa-
Iñaki, desde una edad muy temprana ha tenido don para la pintura. Ha obtenido pre-
quillo de pocos años y le decía: «Vente dre y mi madre se casaron; fueron tiem-
mios por sus dibujos y ha realizado trabajos muy complejos en los que utilizaba telas,
conmigo a la biblioteca que te voy a pos difíciles y duros, pues no había di-
cazadoras, cortinas y ha decorado con sus murales locales de ocio.
enseñar a leer». Así, en las temporadas nero ni trabajo, y escaseaban los alimen-
Iñaki, gracias por poner un poco de tu talento en estas páginas.
que pasaba en la finca, fue como mi pa- tos; la mayoría de los días no tenían que
dre aprendió lo poco que sabía. Tam- comer; había una cartilla para racionar
bién le enseñaba a leer poesía, pues te- los alimentos, cuando conseguían una
nía una buena colección de libros de barra de pan parecía que tenían un teso-
autores como: Lorca, Machado,...Y ro.
otros muchos. El que tenía campo se las mañeaba
Por aquellos años en los campos era para sacar de él algunos alimentos. Por
difícil aprender a leer o a escribir. Sí, aquellos años en los campos de Yecla
algún maestro que otro recorría los pa- abundaban mucho unas hierbas que se
rajes de Yecla dando clases, pero eran llamaban «collejas», éstas se cocinaban
pocos. de muchas maneras, puesto que como
Entre juegos y caminatas en la Sie- no había otras cosas, dichas hierbas se
rra de Salinas y alrededores, fueron pa- hicieron muy populares y preciadas.
sando los años de mi niñez; un día su Años más tarde cuando le pregun-
hermano y él visitaron la cueva de El taron a mi hermano: «¿´Tú cuándo na-
Lagrimal, decía que del techo caían unos ciste...?, éste se reía y decía: «Yo nací
«chorricos» de agua, de ahí lo de su en el año de las collejas...»
nombre. Otros días iban a la Sierra del Fueron pasando los años, mi padre
Serral, que se encontraba cerca de don- trabajaba en el campo para poder man-
de vivían. tener a su familia; hacía todo lo que le
Él me contaba que si subías a lo alto de salía, lo mismo labraba la tierra que ha-
la Sierra de Salinas, al salir el sol, en los cía hoyos para los viñedos; segaba o
días claros en que no había niebla, se trillaba; cuando se quedaba sin trabajo,
podía ver el mar; yo me quedaba asom- él no podía estar parado, enseguida bus-
10

