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CONCURSO DE CUENTOS



           XVIII Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»



          Primer Premio • Categoría D



          El último anhelo



                              Como todos  los seguí. No tardaron mucho en lle-  arriesgarse a huir, con las consecuen-  sospechas, pediré los servicios exclu-
                          los sábados me  gar a su destino y fue ahí en la puer-  cias que eso traía si su intento era  sivos de Calipso y cuando estemos
                          disponía a ir al  ta de donde ella huyó, donde com-  frustrado. En ese momento me sen-  solos y sin que nadie nos observe,
                          Marcellum, el   prendí lo que había pasado. Me que-  tía afortunado por ser esclavo de  abandonaremos ese repulsivo lugar
                          mercado prin-   dé mirando impotente como la en-  Dafne, pues mi mayor castigo habían  en dirección a Nápoles.
                          cipal de Pom-   traba a patadas y empujones al edifi-  sido unos latigazos, pero el suyo, el  Debí de quedarme dormido
                          peya, para rea-  cio, temeroso por el destino que le  suyo es continuo, horas tras horas en  mientras trazaba el plan de huída.
                          lizar los reca-  esperaba después de su hazaña; pero  manos de aquellos que sólo te ven  Pasaré el día realizando mis tareas
                          dos de la seño-  ,¿qué podía hacer yo, el último esca-  como carnaza, de la que abusar y  como de costumbre sin levantar sos-
         ra. Como de costumbre iba solo ya  lafón en la clase social?     exprimir su juventud y belleza, con  pecha de mi propósito, y ultimaré
         que Dafne tenía una gran confianza  Sin quitarme la escena de la ca-  el único fin de autosatisfacerse.  detalles para que todo sea perfecto,
         en mí, a pesar de ser un esclavo; pero  beza me dirigí al mercado para se-  Debería armarme de valor y en  hoy 24 de Agosto alcanzaré la liber-
         antes decidí pasar por el templo de  guir con mis tareas, compré todo lo  la noche, cuando todos duerman acu-  tad.
         Júpiter que está de camino al merca-  que me encargaron y volví a la vi-  dir en su busca y ayudarla a escapar  Llamaron mi atención unos gri-
         do. Bajé la calle haciéndome hueco  vienda.                      de ese horrible lugar. En una horas  tos desgarradores, procedentes de la
         entre el gentío, una vez en la entra-  Subía las escaleras de la residen-  todos dormirán y yo saldré a hurta-  calle, que me hicieron salir de mi le-
         da, miré a mi alrededor para asegu-  cia con la mirada perdida, todavía  dillas de la vivienda, me abasteceré  targo, corrí hacia la entrada para ver
         rar que nadie se percataba, cuidado-  afectado por la escena presenciada,  con unas túnicas oscuras para pasar  qué sucedía, la gente corría aterrori-
         so me disponía a subir las majestuo-  cuando Dafne me interceptó y pre-  desapercibido en la oscuridad de la  zada calle abajo, Dafne en las esca-
         sas escaleras de mármol, cuando, se  guntó.                      noche, bajaré por la calle sigiloso  leras rezaba a los Dioses y balbucea-
         formó un gran revuelo, pensé: qui-  -Arístides ¿No has tardado más  hasta llegar a las termas centrales,  ba: -Pompeya lugar de lujuria y pe-
         zás me han reconocido, me giré len-  que de costumbre?           dando un pequeño rodeo por las ca-  cado, los Dioses desatan su furia con
         tamente para observar que pasaba,  Se me quedó la sangre helada,  llejuelas estrechas y tenebrosas del  el fuego del Vesubio.
         cuando vi correr a una joven en di-  con el revuelo no había caído en lo  horno de Modesto, llegando así a mi  Levanté la mirada al cielo y una
         rección al Foro; me pudo la curiosi-  tarde que se había hecho, pero no  destino, el Lupanar, dirigido por el  espesa nube de ceniza y fuego se cer-
         dad y la seguí apresurado por no per-  parecía enfadada, ¿debía contar lo su-  sobrino del emperador Tito; custo-  nía sobre nosotros, mi último suspi-
         derla de vista, la gente se apartaba a  cedido?, no tuve agallas, simplemen-  diado por dos esclavos robustos a los  ro sería anhelando la libertad para la
         su paso, llegó con su huida casi al  te me disculpé y excusé, con que  que tendré que despistar. ¿Pero  joven Calypso.
         centro del Foro, cuando de repente  había más gente de lo habitual.  cómo?, robaré una de las togas de mi
         una voz firme la hizo frenar en seco:  Pasaron las horas y no dejaba de  amo, la más exquisita, aparentando  Montserrat Puche López
            -¡Detente Calypso!, no seas es-  pensar en la joven Calypso y en el  así, ser patricio; pudiendo entrar  ESPA  3º A
         túpida o el castigo será mayor.  infierno que debía estar pasando para  como cliente en el lugar sin levantar
            Me agazapé detrás de una de las
         columnas del Foro a contemplar  la
         escena, la gente se aglomeraba alre-
         dedor, deseosa de ver el castigo del
         hombre sobre su esclava; unos mur-
         muraban posibles teorías de la rebe-
         lión de la joven, otros simplemente
         jaleaban el castigo. Con la muche-
         dumbre no alcanzaba a ver nada más
         que al romano caminando decidido
         hacia ella, la cual yo no veía, pues el
         hombre era grande y atlético como
         un gladiador. Debió llegar a su altu-
         ra cuando frenó y estuvo unos ins-
         tantes frente a ella, comenzó a cami-
         nar a su alrededor, cuando la vi, tem-
         blorosa y con un gesto aterrado en
         su mirada, tenía la tez clara y meji-
         llas sonrosadas, unos profundos ojos
         verdes y su cabello rojizo caía sobre
         sus hombros torneados, era la más
         bella mujer que jamás había visto.
            El tosco hombre no dijo nada, la
         agarró del cabello y se la llevó a  ras-
         tras entre sollozos y súplicas de la
         joven, la gente decepcionada por no
         haber represalias se disolvió y pro-
         siguieron con sus quehaceres, pero
         yo quería saber más y manteniendo
         la distancia para que no me vieran

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