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CONCURSO DE CUENTOS



           XVIII Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»





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                                                                                               DEL JURADO

                                                                            Este año he sido jurado de los cuentos, ya que participé el año
                                                                          anterior en el concurso y fui ganadora en mi categoría.
                                                                            Bueno podría deciros, que mi ilusión era formar parte del jurado
                                                                          desde hace tiempo,  para poder leer todos los cuentos del concurso,
                                                                          soy buena lectora, pero de verdad que me han llamado mucho la
                                                                          atención los cuentos que he leído. Para mí, ha sido una experiencia
                                                                          muy buena, porque la gran mayoría de los cuentos son entrañables y
                                                                          despiertan una gran ternura, a parte del esfuerzo que supone ponerte
                                                                          a escribir, que solo el mero hecho de hacerlo tiene un gran valor. Ha
                                                                          sido un sueño cumplido y de verdad que ha merecido la pena.


                                                                                           Mª Luisa  Pérez Ortiz. Jurado 2011



         Primer Premio • Categoría A



         La abuela,

         el niño


         y la bota


                              Era una tarde
                          de otoño. Hacía
                          sol y también
                          mucho viento.
                              Como todas
                          las tardes la
                          abuela se lleva-
                          ba a su nieto al
                          Cespín a jugar
         y se llevaban pan para echárselo a
         los peces. El nieto que tenía dos años
         y medio quedaba fascinado al mirar
         los peces de colores que en el lago
         había. Esa tarde el niño reía y salta-
         ba de alegría al ver como los peces
         se golpeaban unos con otros para co-
         merse el pan que les iba echando. Sin
         saber cómo una bota del niño salió
         volando y ¡Zas! Cayó justo en el
         lago. La abuela pensó: «Bueno como
         no son las únicas botas que tiene,
         pues no pasa nada». Sin embargo
         miró a su nieto y vio como sus gran-  dos, con una mezcla de susto y pena  arrastrada por el viento iba aleján-  esta vio los cielos abiertos. Le cogió
         des ojos azules los tenía desorbita-  de ver que su bota cada vez más  dose más y más para adentro del lago.  la mano y salió como un alpinista.
                                                                            El niño solamente mirando a su  El susto del nieto se ve que fue
                                                                          abuela dijo fuerte: «Abuela mi bota».  muy grande, ya que la abuela siguió
                                                                          Así que la abuela no lo pensó dos  llevando al niño al Cespín para ju-
                                                                          veces, se quitó los calcetines, las za-  gar y durante mucho tiempo, cuan-
                                                                          patillas, se subió los pantalones y se  do iban a pasar por el lago su nieto
                                                                          tiró al lago tras la bota. Cuando la  le decía siempre: «Abuela por ahí
                                                                          pudo rescatar iba pensando:»Tirarme  no», a lo que la abuela le contestaba:
                                                                          ha sido fácil, pero salir ya veremos».  «No cariño, por ahí no».
                                                                          Afortunadamente pasaba por allí un
                                                                          matrimonio que vio el espectáculo.  Concepción Bautista Martínez
                                                                          El hombre muy amablemente le ofre-  Taller de lectoescritura  N
                                                                          ció la mano a la abuela para salir y

                                                                                                                                     9
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