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CONCURSO DE CUENTOS



           XVIII Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»



         Primer Premio • Categoría C


          «¡Tirar p’alante!»



                              Desde que   ble nos guiaba justo hasta la ven-
                          yo recuerdo,    tanilla donde asomaba él, subía-
                          estas dos pala-  mos los bultos y las maletas y ya
                          bras, han sido  estábamos en el «departamento»
                          una constante   dichoso, por cierto, éste lo tenía-
                          en mi vida.     mos que compartir con algunas
                          Creo, que des-  personas que no conocíamos de
                          de siempre, he  nada, pero que al llegar al final del
                          oído esto a mis  trayecto, era como si nos hubiéra-
                          padres.         mos  conocido de toda la vida. Las
            Voy a contar una pequeña his-  mujeres hasta se despedían casi
         toria, pero que a mí, se me grabó  llorando, y los hombres muy va-
         en la memoria, y de vez en cuando  roniles ellos, con un apretón de
         me gusta recordar.               manos bastaba.
            Recuerdo que, hace ya bastan-   También recuerdo aquella mez-
         tes años, viajábamos a Francia, mis  cla de olores, entre tabaco, sudor
         padres, mis hermano y yo. Íbamos  y pies. En fin lo que se suele lla-
         a la vendimia.                   mar olor a humanidad.
            Teníamos que salir desde Yecla  Hacíamos el viaje más o menos
         en un autocar,  éste nos llevaba  «cómodos» hasta Figueras (ahora
         hasta La Encina. Allí, cogíamos un  Figueres) y allí mis padres, pape-
         tren de vagones interminables, el  les en mano, pasaporte y contrato
         cual, ya venía casi lleno de perso-  incluido, tenían que bajar, puesto
         nas inmigrantes, como nosotros;  que les hacían una revisión. Iban
         unos eran andaluces, y otros de  las mujeres por un lado y los hom-
         casi toda la provincia de Murcia.  bres por otro. Mi hermano y yo nos
            Nada más bajar del autocar, los  quedábamos en el tren junto con
         hombres, y en nuestro caso mi pa-  montones de pasajeros que llevá-
         dre y sus compañeros, tenían que  bamos el pasaporte de «turistas».
         salir corriendo y trepar por alguna  No se cómo, pero recuerdo que
         ventana de algún vagón que toda-  el tren empezó a caminar, y yo, cre-  biando de vía, nosotros, como le  algo, tal vez conscientes de que es-
         vía permaneciera vacío, pues, si se  yendo que nos íbamos a Francia, y  conocíamos, nos tranquilizamos, y  tán en el atardecer de sus vidas, les
         cogía un «departamento» podría-  sin mis padres, le cogí de la mano  estuvo allí hasta que vinieron mis  sonrío, y les digo que estamos y
         mos hacer el viaje(que entonces  muy fuerte a mi hermano, y le dije:  padres; éstos después de una pe-  estaremos para seguir adelante y
         duraba tres días y tres noches)  «No tengas miedo que yo estoy   queña reprimenda nos abrazaron,  como siempre: «¡Tirar p’alante!»
         mucho más cómodos, ya que, si no  aquí». Y aquel me miró con cara  y todo quedó en una anécdota.   Dedicado a mis padres...
         cogías dicho «departamento», te  de no entender lo que estaba pa-  Después con los años, he teni-
         tocaba ir sentado encima de las  sando (mi hermano tenía 6 años y  do y tendré muchos «¡Tirar         Concepción Rubio Morales
         maletas y en el pasillo del tren, con  yo 12). Yo entendí que había que  p’alante!» en mi vida.       Geriatría
         las consiguientes incomodidades  hacer algo, que tenía que hacer   Esta frase, se la he contagiado
         que ello conllevaba.             pues «¡Tirar p’alante».         a mi marido que incluso la dice
            Recuerdo a mi madre, tirando    Sola, y con mi hermano de la  más veces que yo, también a mi
         de mi hermano y de mí, cargados  mano, me dispuse a bajar del tren  hijo y a mi hija, y hasta a mi yerno
         de maletas y de bultos, en aquel en-  en marcha, menos mal que había  y a mi nuera y, espero, que mis nie-
         jambre de gente y diciéndonos:   en otro «departamento» un amigo  tos también la hereden. También se
            «¡Venga tirar p’alante»       de mi padre, el cual iba de «turis-  la aprendió mi hermano, que hace
            Y, a todo esto, sin quitar los tres  ta» es decir, sin papeles, ni contra-  unos años ha superado un cáncer,
         la vista de donde estaba mi padre;  to ni nada, y éste nos detuvo, y nos  bravo por él.
         mi madre con una agilidad increí-  dijo que el tren solo estaba cam-  No es una frase de chulería, es
                                                                          una frase de lucha, de seguir ade-
                                                                          lante siempre, por muy mal que te
                                                                          vengan las cosas tú: «¡Tirar
                                                                          p’alante!»
                                                                            Ahora, veo a mis padres, ya
                                                                          mayores, con esos ojos cargados de
                                                                          tantas vivencias, y creo que tienen
                                                                          una buena vida, tranquila y con sus
                                                                          hijos, nietos y hasta bisnietos, y
                                                                          que cuando nos reunimos todos, a
                                                                          ellos se les ve inmensamente feli-
                   Calle Esteban Díaz nº 57   Yecla (Murcia) 30510        ces.
                                                                            Cuando les veo desfallecer por
                                  626 965 284

                                                                                                                                    11
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