Page 7 - reloj-021-A2014
P. 7
CONCURSO DE CUENTOS
XXI Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»
Primer Premio • Categoría A
La nieta
Mis abuelos tenían una pequeña finca por la casa
Tárraga.
Cuando mis padres se casaron, mis abuelos les rega-
laron la finca a mis padres al nacer mi hermano. Dos
años después nací yo.
Como siempre estábamos en el campo, mi padre se
puso enfermo y se murió. Mi madre les dijo a mis abue-
los que se iba a trabajar al campo en otras fincas. Mi
hermano y yo nos quedamos con mis abuelos a vivir en
la casa Tárraga. Allí tenían dos cabras y mi abuelo a la
más pequeña la enseñó a embestir y yo le dije: ¡No la enseñe a embestir!
Mi abuela se quedaba en la casa, cuando tenía la comida hecha sacaba el
capote en la esquina de la casa para avisar a mi abuelo que viniera a comer. A
una de las cabras al ver el capote se puso a correr como loca por las viñas y
a mi abuela la tiró de un topazo en la barriga.
Más adelante, era la temporada de la poda de las viñas. Yo le ayudaba a
mi abuelo a recoger los sarmientos que podaba y cuando se sacó el pañuelo
para secarse la frente, la cabra pensando que lo embestía le dio un topazo en CARTA DE LA REPRESENTANTE DEL JURADO
la barriga y lo tiró de culo, y él dijo: ¡cuando pille a la cabra me la como!
Cuando se hacía de noche, mi abuela nos contaba cuentos muy bonitos de
un príncipe y una golondrina y de un elefante que vivía solo en la selva, triste.
Eran historias muy bonitas que mi abuela nos decía alrededor del fuego.
Concha Peña Martínez
Taller C. B. Herratillas
NUESTRA ILUSTRADORA
Queridos lectores de el periódico “El Reloj”: ¡Qué cierta es la frase, “Aprender no tiene
edad”!
Cuando me matriculé en el Aula Mentor, me sorprendió la cantidad de alumnos que había
de distintas edades y perfiles humanos. Rápidamente aprendí que la Educación Permanente de
Adultos comprendía muchas dimensiones de la vida y, que el modelo de esta enseñanza estaba
abierto a cualquier tiempo y época del hombre. Esto me alegró, pues llegaba a un ciclo de mi
existencia que empezaba a preguntarme: ¿Tengo edad para aprender?
Y sí, aprendí que una educación basada en acumular conocimientos de enseñanzas superio-
res podía estar carente, y de hecho lo está, de otras enseñanzas y tecnologías que la Escuela de
Adultos logra complementar.
También aprendí de la profesionalidad de los docentes, que con sus conocimientos y pacien-
Nuestra ilustradora este año es Andrea Pérez Castillo, es alumna de cia me estaban haciendo fácil mi recorrido por los insondables campos de la informática.
la Atención Sociosanitaria y descubrimos sus habilidades por casuali- Y por último para despedirme, quiero deciros que aprendí que participar en el concurso de
cuentos, “Mª Luz Puche”, me enriquecía con la experiencia de vida y las buenas letras de los
dad, ya que la pillamos haciendo un dibujillo en clase y cuando lo vimos,
demás concursantes.
quedó inmediatamente fichada, y ella aceptó de buen grado. Esto que
Aprovecho este espacio, del periódico “El Reloj”, que generosamente me han ofrecido, para
veis es sólo una muestra de todas su actitudes artísticas, domina muchos
animaros a que participéis en el concurso de relatos cortos para la próxima Edición de Cuentos
campos del arte y la plástica (por cierto hace unos broches para San Isi- Mª Luz Puche. Vuestra experiencia y creatividad son de un gran valor para la Escuela de Adultos,
dro monísimos) vamos una joya de zagala. así como para las lectoras que como yo están ávidas de vuestros cuentos y vivencias.
Desde estas líneas, queremos agradecerle su colaboración altruista y Un abrazo ¡Y hasta siempre!
animarla para que siga formándose. ¡Gracias por todo Andrea! Pilar Quiles
7

