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CONCURSO DE CUENTOS
XXI Concurso de Cuentos «Mari Luz Puche»
Primer Premio • Categoría B
Dos hermanos se van a la Feria
En el pueblo gullo que les caracterizaba. Se dispusie-
de Pinoso se ce- ron a salir, pero no antes de que sus pa-
lebra la feria del dres les hicieran unas advertencias, y
día 1 al 8 del mes consejos habituales que en esos casos
de agosto, y tam- suelen dar, aunque luego ellos se olvida-
bién en nuestra ran de casi todos, ya que su capacidad
pedanía de Ras- de entendimiento a esa edad está bastan-
pay. te mermada.
En 1959 vi- Diciendo adiós a sus padres salieron
vían dos herma- por el corral para recoger las pocas pe-
nos de 10 y 12 años de edad, miembros setas que había podido ahorrar, empeza-
de una familia de ocho hermanos, el pa- ron a andar con un buen ritmo, alegre-
dre y la madre. Para estos dos niños era mente, contentos, pero sabiendo que es-
el primer año que iban a bajar a Pinoso a taban algo lejos, aunque en realidad ha-
ver la feria; eso suponía para ellos hacer bían 6 kilómetros que eran lo que sepa-
realidad lo que venían oyendo los años raba la pedanía de Pinoso. Y si eso no
anteriores de los mayores, por lo tanto era suficiente, el camino de carros, bes-
era lo más hermoso y lo más grande que tias y pequeños rebaños de cabras y de
iban a contemplar y disfrutar, corriendo ovejas, que, en aquella época era normal
delante y detrás de las tan famosas va- que los hubieran en varias casas del cam-
quillas. Esto hacía que se imaginaran mu- po.
chas cosas. Esperaban con ahínco y fer- ¿Qué se podía esperar de los dicho- momentos que la vaquilla se acercó, no un hombre que vendía polos, hasta en-
vor cada día, ya deseaban que llegasen sos caminos si el arreglo que se hacía era se lo pensó dos veces, y sacándose la tonces apenas los habían catado, tres
tales festejos lo más pronto posible. a últimos de Agosto? Se juntaban parte camisa corrió hacia ella, consiguiendo como mucho.
Unas semanas antes de la feria, em- de los vecinos implicados en el camino darle un pase, con la mala suerte de que El hermano mayor se compró uno,
pezaron a ahorrar con muchos esfuerzos, y con capazos y azadas iban cogiendo al querer apartarse de la vaquilla, los dos el otro no quiso. Al mayor le gustó tanto
ya que la madre les daba no más de dos tierra de un lado y del otro, y así iban hombre que la llevaban cogida por el el polo que iban mirando las paradas de
pesetas cada domingo, por lo tanto, como tapando los hoyos que había, que eran cordel, tiraron de él, con intención de que feria, pero de vez en cuando se iba com-
mínimo, había que ahorrar una peseta muchos. De esta forma el camino se ha- no cogiera al niño. Se levantó el cordel prando uno hasta que se gastó las pocas
cada semana. Entonces, para tener segu- cía más suave para transportar con los del suelo, entonces el niño tropezó y cayó pesetas que llevaba. El hermano peque-
ros los ahorros, pensaron en escoger en carros, mulas y burros, las uvas en la tem- al suelo. Por suerte para él, la vaquilla ño fue más eficaz, todas las pesetas que
las paredes del corral un agujero, ya que porada de la vendimia. también se cayó, esto hizo que el niño se le tocaron se las gastó en una navaja, te-
no estaban enlucidas. Este agujero tenía Bueno, pues caminando por ese ca- levantara y se apartara de la dichosa va- nía el puño de madera, y una anilla para
que pasar desapercibido para los demás mino polvoriento de vez en cuando, uno quilla. Uno de los dos hombres que iban ponerle un cordelillo. Lo atabas a la ani-
miembros, y que apenas cogiera una u otro de los dos hermanos tenía que de- llevando el cordel se acercó y le dio un lla y a la correa para que no se perdiera.
mano aunque hubiese que arañarse al tenerse a sacarse alguna que otra piedre- buen puntapié. Los hermanos siguieron mirando tan-
entrarla o sacarla. cilla que se iba metiendo en las sanda- Luego muchos hombres de los que tas cosas que en los puestos de feria ha-
No había tiempo que perder, la ilu- lias, lo cual les iba resultando más duro estaban viendo la vaquilla le premiaron bía, y cómo no, pasando mucha envidia,
sión era demasiado fuerte, lo cual hacía el camino. con una ovación, pero hubo uno que apar- ya que no podían comprar nada más.
que pasaran las pocas semanas que fal- Y así llegaron al pueblo, la gente es- te de darle unas palmaditas cariñosas en Sintiéndose algo cansados pregunta-
taban algo más llevaderas. Así consiguie- perando en la entrada. Allí en un bancal el hombro, se metió la mano en el bolsi- ron a algunos hombres qué hora era, y
ron unas pesetas. era donde corrían la vaquilla. La lleva- llo y sacó una moneda de dos pesetas y les dijeron que casi las tres de la madru-
Y llegó el domingo de feria. Alrede- ban con un cordel gordo y bastante lar- media, es decir, 10 reales de los que ha- gada. Decidieron marcharse para su casa,
dor de la una de la tarde comieron y unas go, la hacían correr detrás de la gente. bía entonces para este niño. y sin pensarlo dos veces emprendieron
2 horas y poco más después se prepara- Los hermanos trataban de acercarse pero Este dinero tenía una importancia el retorno alejándose del pueblo. Se ha-
ron, poniéndose el pantalón, camisa y las los mayores les rabiaban, aunque uno de incalculable. Los hermanos fueron don- cía más oscuro y más difícil de andar por
sandalias. Esto era la ropa para los do- los hermanos, el mayor, llevaba algo en de estaba la feria, allí corrieron de un lado ese maldito camino pedregoso y lleno de
mingo y festivos, ya que era lo único que su mente: a los mayores les decía que a otro, no salían de su asombro, pues hoyos. Iban tropezando aquí y allá con-
tenían y de lo más sencillo que había. Lo quería ser torero, y en esa feria iba a to- aquello no podían habérselo imaginado. tinuamente. El miedo se iba apoderando
llevaban con humildad, pero con el or- rear la vaquilla. Entonces, en uno de los Una cosa que les llamó la atención fue del hermano pequeño, y el mayor, aun-
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